Crónicas de la Nena Delicadita. Entrada 1: Yo soy esta | by Claucova FC | Aug, 2025

Entrada 1: Yo soy esta
Mi nombre no importa (por ahora).
Solo te diré que no vendo cursos, no vengo a iluminarte y, con suerte, no terminarás llorando conmigo en esta entrada. (Aunque todo puede pasar.)
Soy esa persona que aprendió a hacer todo en silencio: llorar, sufrir, fingir que está bien y disimular el insomnio con corrector de ojeras.
Soy la que se tragó mil veces las ganas de gritar, pero aprendió a hornear galletas.
Y no sé si eso es evolución emocional o simplemente azúcar con trauma.
Me dicen “la Nena Delicadita” no porque me quiebre fácil (aunque a veces sí), sino porque crecí escuchando que era demasiado.
Demasiado emocional, demasiado intensa, demasiado quejumbrosa.
Y no sé si te ha pasado, pero llega un punto en el que una se lo cree…
Hasta que un día decides que ya estuvo bueno de vivir para los aplausos ajenos.
Así que sí, soy delicadita, pero también me canso, me harto, me harto de hartarme, y luego me recupero con sincronizadas de alto riesgo emocional.
(A veces me siento tan rebelde que hasta le pongo espinaca…
Si vives con alguien que sospecha de todo lo verde, sabrás que eso es casi un acto punk.)
La escritura fue mi forma de no explotar.
De decir sin que me gritaran.
De inventarme un idioma nuevo porque el mío lo espiaban.
Y sí, mi mamá me leyó el diario.
El trauma está. El idioma secreto también.
Y hasta el día de hoy uso palabras que ni yo entiendo, pero me salvan del colapso nervioso.
Aquí empieza este blog medio crónica, medio bitácora emocional, medio confesionario con olor a infusión de tila.
Voy a escribir de lo que dolió, lo que me partió en dos
y lo que me sigue haciendo reír cuando ya no queda otra opción.
No sé si esto te va a gustar, si vas a regresar o si te vas a quedar solo por el chisme.
Todo es válido.
Pero si decides irte, por lo menos finge que volverás (no por mí, por tu infusión).
Y si te emocionas leyendo, llora tranquila,
aquí no se juzga a nadie por derramar lágrimas sobre una galleta.
Nos vemos cuando el algoritmo quiera.
O cuando me vuelva a dar el insomnio filosófico.
🌙